Un hogar tan hermoso como productivo

En hogares de espacios limitados, combinar belleza y utilidad es más que conveniente

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Muchas veces pensamos en hacer pequeños cambios en nuestro hogar. Algo que no suponga un varapalo para nuestra economía, pero que le de otro aire a esos lugares donde pasamos tantas horas, y donde compartimos tanto con nuestra familia. Un cuadro, otra disposición del sofá o los muebles, una veneciana para la cocina… o comprar algunas plantas.

 

Y hoy nos vamos a centrar, precisamente, en ellas. En las plantas.

 

Vaya por delante lo siguiente: no importa el espacio. A menudo creemos que sin balcón o terraza no podemos tener plantas, pero la verdad es que, a menos que vivas en un zulo sin una sola ventana, casi cualquier vivienda es susceptible de albergar estos pequeños brotes de vida.

 

“¿Y para qué quiero yo una planta en mi hogar?”, dirán muchos.

 

Podríamos enumerar diferentes motivos que hacen, de las plantas en general, un complemente perfecto para decorar y alegrar nuestra vivienda.

El olor que desprenden, siempre agradable y refrescante.

Sus colores vivos, insolentes, tan diferentes al colorido artificial de cuanto nos rodea.

Pero es que, a todo esto, podemos sumarle una utilidad que va mucho más allá de la estética. Nos referimos a lo que se ha venido llamando “huerto urbano”.

 

El concepto del huerto urbano es sencillo: aparte de cultivar plantas hermosas, puedes cultivar algunas que puedas comer. Esto, que parece una utopía limitada a gente con mucho espacio, es una actividad gratificante apta para cualquiera que disponga de un hogar con una única ventana en la que toque el sol.

Existen infinidad de opciones para empezar un pequeño proyecto de huerto urbano en el hogar

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La variedad de verduras, hortalizas, y plantas aromáticas que pueden cultivarse en pequeñas macetas es tan amplia como sorprendente, apta para todos los gustos. Puedes cultivar fácilmente lechugas, canónigos y ajos tiernos, también tomate cherry, rábanos, pimientos de Padrón… o por ejemplo, fresón, que es un fruto perfecto para cultivar en recipientes. Una vivienda media no podrá autoabastecerse con esos cultivos, ni es la intención tampoco. Pero el placer que supone recoger tus propios fresones al caer la tarde, lavarlos, y mojar la punta en azúcar antes de comerlos, es uno de esos pequeños detalles que hacen de una casa un hogar: un rincón con secretos, con aspectos que sólo conocéis tú y los tuyos, lleno de momentos insignificantes en sí mismos, pero a la vez plenos de significado.

 

Existen soluciones para todo tipo de espacios. Algunos expertos en el hogar y los cultivos urbanos han desarrollado incluso sencillos “huertos” verticales para dentro y fuera de la vivienda: desde macetitas colgantes para plantas de interior, a palets reconvertidos en huerto vertical con el que llenar de plantas aromáticas la pared de un balcón sin perder apenas espacio.

 

Y, aunque en lo tocante a frutas y hortalizas, el cultivo es lógicamente más anecdótico que “útil”, las plantas aromáticas y medicinales son una solución que vale la pena tener a mano: disponer de cultivos de tarongina, stevia, romero, tomillo, menta o perejil nos permitirá no sólo mejorar nuestros guisos con aromas propios, sino contar con un pequeño “botiquín” viviente tremendamente útil.

 

¿Te has iniciado ya en el mundo de los pequeños huertos urbanos? En caso negativo… ¿a qué esperas para darle a tu hogar una pincelada de verde?

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