¡Rompamos una lanza a favor de la vivienda de alquiler!

La vivienda de alquiler está mucho más normalizada en el resto de Europa que en España

alquiler hogar

Durante años hemos estado escuchando aquello tan manido de “irse de alquiler es tirar el dinero”. El concepto de pagar un dinero en algo que no va a ser de tu propiedad escrita parece una especie de anatema, y, sin embargo, carece totalmente de sentido.

¿Acaso es tan raro pagar por el usufructo de una vivienda a la que puedas llamar hogar? ¿Qué quieres, vivir en ella o comerte sus ladrillos?

 

Éste es solo uno de los sambenitos que arrastra la vivienda de alquiler y que vamos a intentar destruir:

 

1)   “Por una hipoteca pagas un poco más y al menos el piso es tuyo”: esto se ha demostrado dolorosamente falso. El piso es de quien concede la hipoteca. Cuando no llegas a pagar la hipoteca, te desahucian y te queda pendiente la deuda. Cuando no tienes para el alquiler, te largas y buscas uno más barato.

2)   “Siempre hay problemas con los caseros”: habrá caseros desagradables y jetas, como en todo el mundo, pero lo más corriente es encontrar caseros normales y agradables, de la misma forma que la población en general es normal y agradable. Esto se aplica al inquilino, al que se le percibe a veces como un monstruo que te va a destrozar el inmueble. Que los árboles no nos impidan ver el bosque.

3)   “No puedes arraigar estando de alquiler”: Eso es rotundamente falso. Una buena relación inquilino-casero puede prolongarse durante años. Sí es cierto que, al no ostentar la propiedad de tu hogar, un día puede venirte el propietario tras diez años y decirte que no quiere renovar por el motivo que sea (para que se lo quede un hijo suyo, por ejemplo, es un caso típico). Sin embargo…

Vivir de alquiler permite una flexibilidad perfecta para estos tiempos

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¿Qué aspectos positivos conlleva una vivienda de alquiler?

 

1)   Que arraigar no siempre es bueno: hay momentos en la vida para cada cosa, y no es raro que tras tres o cuatro o diez años decidas, o necesites, un cambio. Incluso construyendo una vida con tu pareja y tu familia, seguramente cambiaréis de casa, para que vuestro hogar se adapte a vuestras necesidades vitales.

2)   Que te permite moverte: Alquilar una vivienda significa flexibilidad, versatilidad y adpatabilidad. ¿Van bien las cosas? Te buscas una mejor. ¿Se tuercen? Cambio a una menor. ¿Cambias de ciudad por trabajo? Ni un solo lastre a tus espaldas. ¿Qué ventajas tiene una hipoteca que te encadene? ¿Por qué enredarse con hipotecas y ventas que tendrás que adaptar a los precios del mercado cuando, sencillamente, podrías buscar tu nueva vivienda por internet de entre el abanico de precios que puedes pagar?

3)   Lo material no es lo importante: Vivir de alquiler te recuerda cosas que, siempre corriendo detrás de las compras y las propiedades, olvidamos: que todos nos morimos, que los años pasan y la gente se va, y que no te llevarás la casa contigo, ni a tus hijos les hará feliz tenerla sólo porque estuviera a tu nombre.

 

Un hogar no es tanto el edificio en el que vivimos, como las cosas que nosotros hacemos que ocurran allí dentro.

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