La decoración minimalista

La decoración hoy en día entraña una serie de estilos que suelen representar la personalidad de cada uno. Las casas minimalistas, por ejemplo, son el centro de las personas sobrias, centradas y organizadas que les gusta saber dónde tienen todo. La distribución es muy sencilla, y consta de elementos no muy estridentes que dejan bastante espacio entre sí para dar sensación de orden. El minimalismo, como corriente, surgió en los años 70’ con el surgimiento del Pop Art.

 

La esencia del minimalismo

 

minimalistaEste movimiento artístico lleno de colores y formas extravagantes provocó una reacción opuesta que acabó sintetizándose en el minimalismo: colores suaves, espacios abiertos, elementos con ausencia de ornamentaciones excesivas, etc. Wollheim es el responsable del término minimalista, aunque Van der Rohe (famoso arquitecto) acuñó una frase que además sirvió como definición clara y concisa de lo que representaba el minimalismo: menos es más.

 

Todas las formas que complementan a esta decoración son simples, elementales y muy funcionales. Cada una de ellas ha de poseer una utilidad o valor, sino se sustituye por otro elemento que sí aporte algo. El minimalismo, desde su nacimiento, ha tratado de emocionar y arrancar reacciones en base a lo mínimo. Tanto la pintura como la escultura reflejaron en su momento la perfecta definición del concepto minimalista. La arquitectura, que es lo que nos interesa, ha acentuado un orden y sobriedad propios de una época en la que aparentemente vamos necesitando menos. De ahí que todas las casas minimalistas transmitan sensación futurista. Actualmente todos los soportes se están sustituyendo por objetos virtuales, como por ejemplo los libros y el ebook.

 

La ausencia de necesidades que requieran de muchos armarios o estanterías, suponen una gran ventaja decorativa en la que se puede mantener un vacío espacial que aumentará la sensación de tamaño de la habitación en cuestión. Los colores blanco y negro se contrastan de forma exagerada, y se combinan con diferentes materiales constructivos, como la madera, el plástico o el aluminio. Pero siguiendo siempre un orden, unas pautas para que todo tenga sentido y guarde relación. Lo estridente se evita, y lo meramente estético u ornamental se ha visto reducido a lo justo.

 

Psicología en la decoración

 

minimalistaLa pureza de los elementos es casi tan importante como la simpleza en la distribución de los mismos. De nada sirve tener objetos simples, geométricos y claramente definidos si nuestro entorno está lleno de puntos, rayas, y colores varios. Desentonaría de tal modo que hasta podría provocar dolores de cabeza. El tema psicológico en las decoraciones siempre está presente, porque algunos colores transmiten emociones. En este sentido, los colores juegan un papel trascendental. La monocromía es la versión más extremista del minimalismo. Otros estilos, sin embargo, apuestan por darle toques de color a techos, paredes y muebles, todo siempre bajo la misma línea cromática. El blanco y el negro, como he mencionado antes, protagonizará la mayoría de los contrastes de color, centrando en estos dos colores algunos motivos decorativos, como por ejemplo estampados concurrentes pero simples, etc.

 

Otro de los elementos que forma parte de las características del minimalismo es la luminosidad. La iluminación tiene que estar presente sí o sí. Y ya puede ser o bien a través de luz natural (ventanales y demás) o a través de lámparas artificiales. Dejar espacios vacíos sin nada es fundamental para lograr un ambiente minimalista y organizado. Y la sensación de calma y serenidad estará garantizada. A veces nos sentimos agobiados a nuestro alrededor, en nuestro propio hogar, y somos incapaces de saber por qué. Uno de los motivos bien puede ser la cargada decoración que nos rodee. La respuesta más simple siempre suele ser la correcta.

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